Fiesta de disfraces gay
Eran las once de la noche y estábamos metidos en
un local que no conocíamos de nada vestidos de tías
guarras. El local era algo pequeño y bastante
oscuro, notamos que al entrar casi todas las miradas
se dirigieron hacia nosotros. Nuestros disfraces
eran menos currados que de la mayoría de gente del
local y pensamos que ese era el motivo de su
miradas.
Conseguimos las entradas gracias a mi amigo Luís, un
dependiente de una tienda de ropa le regalo cinco
entradas para una fiesta privada en un local en la
otra parte de la ciudad. No teníamos planes de
disfrazarnos y al decirnos que tenía entradas no
vacilamos y empezamos a buscar algo que sirviera de
disfraz. Lo fácil y cachondo fue disfrazarnos de
Putones.
Estábamos en un extremo del local observando si
podíamos distinguir algún grupo de chicas para
acercarnos pero era imposible con los disfraces y la
poca luz del local. Estábamos bastante entonados ya
que antes de llegar nos dimos una fiesta de bebida y
fumeteo de marihuana, no reíamos al vernos
disfrazados y sobre todo de las pintas de la gente
del local.
La mayoría tenemos unos 19 años, estamos bastante
fuertes ya que practicamos bastante deporte y no
solemos tener problemas para ligar. Y al vernos con
esos vestidos ceñidos, con medias, rubias la mayoría
y con unos pechos de escándalo nos partíamos de
risa. Nos hacíamos bromas de tocarnos el culo o los
pechos y esto no pasaba desapercibido para la gente
de alrededor.
Luís se dio una vuelta solo en busca de alguna
victima femenina pero a la vuelta nos informo que la
fiesta era un tanto extraña. Casi todo eran tíos y
de una edad considerable. Y lo peor era que según el
no le quitaron ojo durante todo el tiempo. La verdad
es que nos reímos bastante ya que Luís tiene unas
facciones muy aniñadas y con peluca y su vestido
ceñidito podía pasar tras una noche de copas por una
tía, eso si, unas muchas copas.
Decidimos hacer un rato más y luego irnos a otro
sitio. Quise tomarme una copa y me fui solo hacia la
barra repleta de gente. Estaba bastante bebido y se
notaba bastante a la hora de hablar. Mientras
esperaba que el camarero vestido sirvienta me
atendiera…
Alguien justo al lado me dijo:
_Estas muy guapa.
Me gire sorprendido y vi. a un hombre sentado en el
taburete vestido de conde drácula. Me reí y le dije:
_Se hace lo que se puede.
_Pues te queda muy bien este vestido.
_Un poco ajustado para mi gusto. (le dije siguiendo
la broma)
_ ¿Y usted a chupado la sangre a alguien ya?
_ No pero espero hacerlo justo pueda, me encanta la
sangre joven.
_Pues aquí me parece que pasara hambre señor
drácula.
_Bueno, siempre te puedo chupar la tuya, si me
dejas.
_ Creo que si luego le hacen un control de
alcoholemia le dará una tasa bastante alta de
alcohol, así que no le conviene, créame ( le dije
riendo).
_Me arriesgaría.
Mire hacia el camarero que no me hacia caso, ya que
empecé a sospechar por donde iba el colega. Cuando
me dijo que se arriesgaría su mirada fue
directamente a mi trasero sin ningún disimulo.
_Déjame que te invite a una copa.
_No gracias que tengo mis colegas esperando.
_Tus colegas están pasándolo bien por allí.
_No de verdad es que ya nos vamos.
_Así no me dejas que te chupe nada.
Mientras su mano se puso en mi cintura haciendo una
caricia.
_Oiga no se equivoque conmigo yo no busco nada con
usted.
_Creía que si chaval sino que haces en un bar de
ambiente vestido de Chica.
Mi cara era un poema, como nos habíamos metido en un
lugar así.
_Pues no tenia ni idea pero de igual forma no soy
gay.
_No importa ser gay para pasarlo bien, solo me
tienes que dejar hacer a mi y veras.
_No, no de verdad.
_ ¿Tienes algún precio? Estoy dispuesto a pagar
tengo mucho dinero.
_No, y a parte no lo podría pagar.
_ ¿ Prueba?
_Ni por todo el oro del mundo, ok!
_Eres muy guapo y estoy dispuesto a chuparte la
polla, te pagaré lo que me pidas.
Su mano en mi cintura y empezó a bajar por mis
nalgas hasta meterse debajo de la falda acariciando
mi culo con suavidad.
Estaba parado sin moverme excitado por aquella mano.
No sabía que hacer ni que decir. La borrachera me
aturdía y creía que estaba soñando.
Su otra mano fue hacia mi polla, levanto la
minifalda e introdujo su mano en mi bóxer. Mi polla
estaba morcillona y con su mano empezó a mastúrbame.
Se levanto justo al lado mío con las manos ocupadas
en cada parte de mi cuerpo mas sensibles, me susurro
al oído.
_Vamos, hay un reservado arriba.
_ No puedo…aaaaah!
_Tus amigos están ocupados con gente del local.
Me gire y estaban siendo atacados por un montón de
hombres disfrazados dispuestos a hacerles lo mismo
que me hacia a mi el Conde Drácula.
Dejo de acariciarme el culo para sujetarme del
hombro para llevarme al reservado.
Subíamos por una escalera mientras el detrás me
subía la mini falda hasta la cintura.
_Tienes uno de los mejores culos que he visto nunca
chaval.
Yo no podía decir nada y al abrir la puerta de la
habitación me tumbe en un sofá de cuero marrón.
Me quitó la falda y luego suavemente el bóxer. Al
rato solo me quedaba puesto las medias y la peluca
rubia que no me dejaba quitarme. El seguía con su
capa y todo el disfraz puesto, con su cara pálida y
su boca con gotas de sangre me daban un rollo
siniestro que me empezó a excitar y creo que a el
también. Sus ojos oscuros transmitían un deseo que
atemorizaba.
_Te follaré como nunca te han follado.
Mientras me acariciaba y besaba la espalda.
Me giro haciendo lo mismo en mi pecho. Su mano en mi
polla empezó a masturbarme. La tenía empalmada y
mientras el con suavidad subía y bajaba la mano.
Llegó a mi cuello y comenzó a darme pequeños
mordiscos, subiendo de intensidad mientras se iba
caldeando más el ambiente.
_Aaaaaaaaaaaah!
_Te chuparé todo el líquido de tu cuerpo y luego te
daré el mío para que seas mió para siempre.
_Para por favor no me muerdas más!
_Tu polla me encanta, deja que me la como toda.
_Hazlo por favor, Aaah! Aaah!
Fue lamiendo mi cuerpo hasta mi polla y luego se la
metió dentro. Jugaba con ella como si fuera un
helado de chocolate me absorbió todo mi semen
dejándome inconsciente.
_Gírate que vea tu hermoso culo.
Le obedecí como fiel sirviente del conde drácula.
Enseguida sentí el tacto de sus manos en mis nalgas.
Acariciando mis redondas y grandes nalgas. Sus
mordiscos me ponían la piel de gallina y volvía a
notar como mi polla volvía a dar señales de vida.

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_Tienes un culo perfecto cariño.
_No me hagas daño por favor.
_Déjame comérmelo.
Y mis nalgas se abrieron dejando mi ano para su
lengua viperina. Con una mano en cada nalga y su
lengua acariciando mi ano comencé a retorcerme de
placer. Sus manos apretaban con fuera rozando el
dolor mientras la lengua intentaba introducirse en
mi cuerpo.
Cada vez estaba más lubricado y sus largos dedos
comenzaron a moverse a su antojo en mi culo. La
excitación era increíble, ya era todo suyo.
Oí la cremallera bajar de sus pantalones y note su
miembro rozarse con mis nalgas. Se había desnudado y
su imagen no era nada excitante. Era velludo y con
un poco de barriga pero yo ya estaba deseando probar
la penetración como para fijarme en su físico.
Se puso encima de mí y nuestros cuerpos retozaban
mientras su polla pedía paso entre mis nalgas. Al
final me puse en postura de perro y con sus manos
abrió mis nalgas para introducir su polla en mi
culo. Note como se algo se introducía en mi ano, el
dolor era fuerte y creía que no lo podría soportar.
Su polla era bastante gorda y mi culo no estaba tan
dilatado pero poco a poco me la fue introduciéndola
toda. Sus movimientos eran lentos y en cada
embestida notaba como en mi interior algo estaba
hirviendo. Pero el dolor poco a poco se fue
convirtiendo en placer y el cuerpo extraño en mi
culo comenzó a darme satisfacción. Las embestidas
fueron cada vez más fuertes mientras el choque de
nuestros cuerpos producía un ruido hueco.
Disfrutaba y comencé a mover mi culo en pompa
buscando el placer más extremo, gozábamos los dos y
los gemidos eran cada vez más constantes. El
agarraba mis nalgas y de vez en cuando me azotaba
para recriminarme lo bien que lo hacia.
Al final doble mis brazos y con la cabeza en el
suelo le deje que hiciera lo que quisiera conmigo,
yo ya estaba en el séptimo cielo de placer.
Sus embestidas finales me hacían moverme adelante y
atrás, notaba como quería introducirme todo lo que
tenia y más, hasta que un grito final dejo al conde
drácula exhausto.
Saco su polla aun en erección y se quito el
preservativo. Estaba sudado y toda la pintura se
había corrido, cosa que le daba una imagen aun más
siniestra. Yo estaba tumbado en el suelo boca abajo.
_Fantástico!
_Nunca creí que pudiera disfrutar así.
Mientras vertió el semen del condón en mi espalda y
con sus manos comenzó a expandirlo por mi espalda y
nalgas.
_ ¿Qué haces?
_Así ya eres mío.
Mientras sus manos llenas semen masajeaban mis
doloridas nalgas. Su polla volvía estar en erección.
Le ordene que se pusiera de pie y con mis manos
recogí su semen de mi cuerpo y se lo pringue en su
polla. Abrí la boca y comencé a chuparle muy
despacito mientras nos mirábamos fijamente a los
ojos.
Sus manos agarraron mi cabeza y comenzamos otra vez.
Ese hombre me hechizo y me hizo despreocuparme. Me
traslado y me hizo sentir placeres extraños.
¿No será el Conde Drácula de verdad? |